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domingo, 20 de outubro de 2013

acadio

El acadio (lišānum akkadītum,ak.kADû) es una lengua semítica actualmente extinta, hablada en la antigua Mesopotamia principalmente por asirios y babilonios durante el II milenio a. C. En su tiempo llega a ser lengua franca de toda la región.1 Se escribe usando un sistema de escritura cuneiforme derivado del sumerio. El nombre deriva de la ciudad de Acad. El babilonio es una forma tardía de acadio. El acadio llega a Mesopotamia desde el norte con los pueblos semíticos. Los primeros nombres propios acadios recogidos en textos sumerios se remontan al 2800 a. C., lo que indica que, al menos en esa época, gente de habla acadia se había instalado en Mesopotamia. Las primeras tablillas escritas enteramente en acadio usando el sistema cuneiforme datan de 2400 a. C. pero no hay un uso importante del acadio en la escritura antes del 2300 a. C. Es entonces, al formarse el Imperio acadio con Sargón I,2 que crece la importancia de la lengua y su uso en documentos escritos hasta llegar a convertirse en la lengua dominante en Mesopotamia por espacio de 1000 años. Con esto el acadio relega el uso del sumerio a textos legales o religiosos. Los faraones egipcios y los reyes hititas usan el acadio para comunicarse entre sí. Los funcionarios de Egipto escriben en acadio en sus relaciones con sus vasallos en Siria y la mayoría de las cartas halladas en el-Amarna están escritas en acadio.3 El acadio antiguo está presente en tabletas de barro desde aproximadamente el 2600 a. C. Se escribe con la escritura cuneiforme tomada de los sumerios. Sin embargo, a diferencia del sumerio, con el acadio la escritura evoluciona hasta un sistema silábico completo.4 Los logogramas pasan a ocupar un papel secundario y se siguen empleando sobre todo para palabras muy comunes como "Dios", "templo" y otras semejantes. Es así como el símbolo AN se usa tanto para el logograma de "Dios" como para el Dios An y para el símbolo silábico -an-. El símbolo también se usa como determinativo para los nombres de dioses. El ejemplo 4 en la imagen inferior muestra otra particularidad del sistema de escritura cuneiforme acadio: muchos símbolos silábicos carecen de un valor fonético claro. Algunos como AḪ no diferencian la vocal. Tampoco hay una referencia clara en el otro sentido, de un sonido dado a un símbolo específico. Así, la sílaba -ša- puede representarse tanto con el símbolo ŠA como con el símbolo NÍĜ. Esto ocurre incluso en el mismo texto de manera intermitente. Cuneiforme (forma neoasiria) (1 = Signo lexical (SL) "mezclar"/signo silábico (SS) ḫi, 2 = SL "Pozo", 3 = SS aʾ, 4 = SS aḫ, eḫ, iḫ, uḫ, 5 = SS kam, 6 = SS im, 7 = SS bir). El acadio antiguo se usa hasta el final del III milenio a. C. cuando es reemplazado por el babilonio y el asirio. Ya en el siglo XXI a. C. estos dos dialectos principales se han hecho claramente diferenciables. El babilonio antiguo, como el idioma mariota, muy próximo a él, es mucho más innovador que el asirio antiguo, que es más arcaizante, y que el eblaíta, del que está más alejado desde el punto de vista lingüístico y geográfico. Por ejemplo, en el babilonio antiguo se encuentra por primera vez la forma lu-prus (yo quiero escoger) en vez de la más antigua la-prus. Aun así, el asirio también introduce innovaciones como la llamada armonía vocal asiria, una armonía vocálica diferente al sistema del turco o del finés. El eblaíta es muy arcaizante. Este conoce un dual productivo así como pronombres relativos diferenciados por caso, número y género. Ambos elementos ya habían desaparecido en el acadio antiguo. Escritura acadia. El babilonio antiguo es el idioma del rey Hamurabi, quien crea el Código de Hamurabi, uno de los textos legales más antiguos. A partir del siglo XV a. C. se habla del babilonio medio. La división se produce con la irrupción de los casitas, que conquistan Babilonia hacia el 1550 a. C. y gobiernan allí por unos 300 años. Estos toman el idioma acadio para su uso sin influir mucho con su idioma de origen. Durante su edad de oro, el babilonio medio es considerado como el idioma escrito de la diplomacia en todo el antiguo Oriente, incluso en Egipto. En este tiempo se producen también numerosos préstamos de los idiomas semitas del Noroeste y del hurrita, aunque estos se usaban ante todo en las regiones limítrofes de la región de habla acadia. Tras el fin del reino mesopotámico con la conquista de la región por los persas, el acadio, que solo existía en forma del babilonio tardío, se ve reemplazado como idioma del pueblo, aunque sigue siendo usado como idioma escrito. Aun después de la invasión de los griegos con Alejandro Magno en el siglo IV a. C. el acadio se mantiene como lengua oficial de la región. Hay muchos indicios de que el acadio ya no es idioma hablado en ese momento o que a lo sumo es empleado por pocas personas. Los textos más recientes en acadio se remontan al siglo III. La asiriología divide la lengua acadia en varias formas según su origen y época en que se emplearon:5 Paleo-acadio: se habla y escribe hasta la caída de la III dinastía de Ur en Mesopotamia, las regiones al este del Tigris, entre Susa y Gasur y en el Éufrates medio (Mari). 2500 – 1950 a. C. Paleo-asirio: dialecto del acadio procedente de la misma rama que el Paleoacadio, hablado en la vertiente más septentrional del Tigris, hacia los montes Zagros. 1950 – 1750 a. C. Paleo-babilonio: dialecto más tardío que el Paleoasirio cuyos hablantes descendieron por la zona del Éufrates hasta Babilonia sustituyendo al Paleoacadio en la zona y convirtiéndose en la lengua literaria de la tradición mesopotámica prácticamente sin modificaciones hasta la desaparición de la escritura cuneiforme, tanto en Babilonia como en Asiria. En este dialecto está escrito el Código de Hammurabi. 1950 - 1530 a. C. Medio-asirio: desde 1500 hasta 1000 a. C. Medio-babilonio: desde 1530 hasta 1000 a. C. Neo-asirio y Neobabilonio: desde 1000 hasta 600 a. C. aproximadamente. Babilonio tardío: desde 600 a. C. hasta su desaparición como lengua viva. Una de las cartas de Amarna con escritura cuneiforme grabada en una tablilla de arcilla. El acadio, junto con el resto de las lenguas semíticas, pertenece a las lenguas afroasiáticas, familia que está ubicada en el Norte de África y Oriente Próximo. El acadio, entre todas las demás lenguas semíticas, utiliza la preposición ina como locativo y ana como dativo-elativo. Muchas lenguas vecinas del noroeste, como el árabe y el arameo tienen en cambio bi/bə para locativo y li/lə para dativo. El origen de las preposiciones de lugar de la lengua acadia está sin aclarar. A diferencia de la mayoría de los idiomas semitas, el acadio tiene solo la fricativa ḫ [x] y ha perdido tanto las consonantes glotales como las faríngeas fricativas, típicas en el resto de lenguas semitas. Las sibilantes del acadio eran por lo menos hasta la época antigua de Babilonia (ca. XIX a. C.) exclusivamente africadas.

lenguas semíticas

Las lenguas semíticas o semitas son una familia de la macrofamilia de lenguas afroasiáticas. Se desarrollaron sobre todo por Oriente Próximo y el norte y este de África. Toman su nombre del personaje bíblico Sem, el hijo de Noé, cuyos descendientes serían con base en la historia bíblica y la tradición, los pueblos semitas. Las lenguas semíticas más habladas en el presente son el árabe, el amárico, el hebreo y el tigriña. La protolengua o grupo de dialectos estrechamente ligados que habría dado lugar a las lenguas semíticas se conoce como protosemítico. De la familia semítica se conservan registros escritos ininterrumpidos desde el 2500 a. C. hasta el presente, lo que hace de ella la mejor testimoniada históricamente. Compárense los 4500 años de registros de lenguas semíticas con los algo más de 3500 años de textos en lenguas chinas, los 3400 años de textos griegos o los 3200 años que median entre las primeras inscripciones en egipcio antiguo y los últimos textos en copto). Los primeros textos semíticos conocidos están escritos en acadio (ca. 2500 a. C., - 1600 a. C.), eblaíta (ca. 2400 a. C.), ugarítico (ca. 1400 a. C. - ca. 1185 a. C.), lenguas cananeas (ca. 1200 a. C.), hebreo antiguo (ca. 1100 a. C.- 250 d. C.), fenicio-púnico (ca. 1000 a. C. - 200 d. C.) y arameo antiguo (900 a. C. - 250 d. C.). Las lenguas semíticas suelen dividirse en tres grandes grupos: orientales (Mesopotamia), occidentales o nordoccidentales (Oriente Próximo) y meridionales o sudoccidentales (Península Arábiga y Cuerno de África). Todas las lenguas semíticas del grupo oriental están actualmente extintas. A esta rama pertenece la lengua semítica más antigua conocida, el acadio, que se hablaba en zonas del actual Irak. Las más antiguas inscripciones en acadio datan de la primera mitad del tercer milenio antes de Cristo, y utilizan la escritura cuneiforme, tomada de los sumerios. Hacia el 2000 a. C., el acadio se fragmentó en dos lenguas diferentes: el babilonio, hablado en el sur de Mesopotamia, y el asirio, hablado en el norte. Se discute si el eblaíta, lengua hablada en la ciudad de Ebla, en Siria, en el tercer milenio antes de nuestra era, recientemente descubierta, pertenece a este grupo o al de las lenguas occidentales, puesto que parece tener similitudes con ambas ramas. La mayor parte de estas lenguas están también extinguidas. Sobreviven únicamente dos: el hebreo y el arameo. Las lenguas semíticas occidentales conocidas son: Ugarítico: Se habló en la zona de la antigua ciudad de Ugarit, en el Mediterráneo oriental, a mediados del segundo milenio antes de Cristo. Se conocen varios textos en lengua ugarítica, descubiertos en excavaciones arqueológicas a partir de los años veinte. Lengua actualmente extinta. Amorrita: se conoce únicamente a través de nombres propios no acadios transmitidos por escribas acadios durante la época de dominio amorrita en Mesopotamia, en el segundo milenio antes de nuestra era. Lenguas cananeas: principalmente, fenicio, púnico, moabita, edomita, hebreo y ammonita. Hay indicios de que el fenicio se hablaba y escribía a mediados del segundo milenio antes de Cristo, aunque sólo existen inscripciones en esa lengua a partir del año 1000 a. C., extendidas por todo el Mediterráneo oriental. Del fenicio derivó el púnico, la lengua de los cartagineses, que aún era hablada en el siglo V, según el testimonio de San Agustín. Las lenguas moabita, edomita y ammonita se hablaron en el área en torno al Jordán; de estas lenguas existen sólo unas pocas inscripciones de la primera mitad del primer milenio antes de nuestra era. El caso del hebreo es bastante peculiar. La primera inscripción conocida en esta lengua data del año 925 a. C., y muchos de los libros de la Biblia están escritos en dicha lengua. Sin embargo, a partir del siglo IV a. C. sufre la dura competencia del arameo. Se extinguió finalmente en el siglo II, sobreviviendo sólo como lengua litúrgica. Fue recuperado con esfuerzo a partir del siglo XIX por los sionistas, que necesitaban una lingua franca para los inmigrantes judíos en Palestina, procedentes de todos los rincones del mundo, y es hoy la lengua oficial del estado de Israel, con unos seis millones de hablantes. Arameo: documentado desde el 850 a. C., en Siria, se extendió rápidamente por todo Oriente Próximo, llegando a convertirse en la lingua franca de un extensísimo territorio que se extendía desde Afganistán hasta Egipto. Siguió siendo, en competencia con el griego, el idioma más importante de Oriente Próximo hasta que, tras el advenimiento del islam, fue desplazado por el árabe. Estuvo dividido en varios dialectos, clasificados en dos grandes grupos: arameo occidental y arameo oriental. Uno de los dialectos más destacados, perteneciente al grupo oriental, es el siríaco, lengua litúrgica de varias iglesias cristianas orientales. El arameo subsiste en la actualidad. Se estima que hay unos 400.000 hablantes de esta lengua, la mayor parte de ellos en el área de Oriente Próximo. El grupo de lenguas semíticas meridionales incluye las lenguas sudarábigas, el árabe y las lenguas etiópicas. Lenguas sudarábigas epigráficas: cuatro de estas lenguas son conocidas por inscripciones que datan de entre los años 700 a. C. y 500 a. C., encontradas en el sur de la Península Arábiga. Son el sabeo, el qatabánico, el hadrámático y el mineo. Todas están actualmente extinguidas, y se conocen sólo por los restos epigráficos. Lenguas sudarábigas modernas: sin relación directa con estas lenguas epigráficas, existen las llamadas lenguas sudarábigas modernas en algunas zonas de los actuales Yemen y Omán, y en la isla de Socotra. Son seis lenguas: mehri, harsusi, bathari, hobyot, jibbali y soqotri. Esta última, hablada en Socotra, es la que tiene un número más elevado de hablantes (unos 50.000).  El árabe en sus diferentes varieades es, con mucho, la lengua semítica más hablada. Propiamente se puede argumentar que las variedades árabes vernáculas son lenguas diferentes, sólo el árabe usado en registros escritos es similar en diversos países, no así el árabe coloquial usado como lénguas vernáculas. Por esa razón algunos autores consideran que el árabe debe ser clasificado como una macrolengua. En total se calcula que todas las variedades de árabe, suman unos 250 millones de hablantes. Los primeros textos conocidos en árabe datan del siglo IV. La rápida expansión del islam a partir del siglo VII llevó aparejada la difusión de la lengua árabe por una zona muy extensa, que va desde la costa atlántica de África hasta Mesopotamia. Con el tiempo, la lengua se fue fragmentando en dialectos locales, si bien el árabe clásico se mantuvo como lengua escrita y, en la actualidad, se emplea en los medios de comunicación de masas. Los diferentes dialectos vernáculos (Irak, Siria, Líbano, Egipto, Magreb) que constituyen el árabe difieren bastante del árabe clásico -tanto como el italiano del latín, se ha dicho-, y, en muchos casos, no son inteligibles entre sí. El maltés tiene su origen en una variedad neoárabe muy influida por el siciliano. Desde un punto de vista jurídico tienen reconocimiento como lengua oficial en Malta, y es notablemente diveregente del árabe vernáculo del resto de países árabes. Las lenguas etiópicas se dividen en etiópicas septentrionales y etiópicas meridionales. Etiópicas septentrionales: ge'ez, tigriña y tigré. El ge'ez, la lengua del antiguo Reino de Aksum, se extinguió como lengua hablada hace varios siglos, pero sigue existiendo como lengua litúrgica de la Iglesia Ortodoxa Etíope. La lengua tigré es hablada en la actualidad por 0,8 millones de personas, mayoritariamente musulmanas, en Eritrea, a lo largo de la costa del Mar Rojo. El tigriña, por último, es la cuarta lengua semítica con mayor número de hablantes (unos 5 millones), repartidos fundamentalmente entre el norte de Etiopía y Eritrea. De este último estado es una de las tres lenguas oficiales. Etiópicas meridionales: a este grupo pertenecen varias lenguas, como el kistane (250.000 hablantes), el argobba (40.000), el harari (20.000), las lenguas silte (800.000), entre otras muchas. Por encima de todas destaca el amárico, la segunda lengua semítica más hablada después del árabe con unos 17 millones de hablantes, y lengua oficial de Etiopía.